miércoles, 21 de octubre de 2009

CRAM libera 6 tortugas marinas en el Torna a Casa

El pasado sábado 17 de octubre en la Playa de Llevant de Premià de Mar, la Fundación CRAM liberó 6 tortugas bobas (Caretta caretta) en la decimocuarta edición del “Torna a Casa” (Vuelve a Casa), un acto popular en el que los amigos y amigas de CRAM presencian la vuelta al mar de las últimas tortugas asistidas en el Centro de Recuperación de CRAM. El acto fue presidido por varias autoridades y acogió a cerca de dos mil personas que no quisieron perderse este día. Además, más de setenta voluntarios y voluntarias de la Fundación CRAM participaron en el desarrollo de toda la jornada.







Pesto, Morodo, Capitán Barbosa, Milagros, Goku y Oliver son las seis tortugas que volvieron a casa. La reintroducción de estos ejemplares de tortuga boba supone la culminación de la campaña anual "Ajudem-la" (Ayudémosla), centrada en la clínica y recuperación de esta especie amenazada, y llevada a cabo conjuntamente con los pescadores que colaboran con CRAM en el rescate de las tortugas capturadas de forma accidental.
La Fundación CRAM lleva más de 15 años trabajando conjuntamente con el sector pesquero en la tarea de recuperación de tortugas marinas. La aportación de los pescadores a la campaña  es fundamental ya que gracias a su colaboración, los servicios de urgencias del CRAM pueden rescatar a los animales que se han capturado accidentalmente.


A lo largo de toda la mañana, se llevó también a cabo la IV Jornada para la Conservación del Medio Marino, un conjunto de actividades lúdicas para toda la familia con las que se pretende concienciar a la sociedad sobre la necesidad de respetar el ecosistema litoral y marino del mar Mediterráneo. Los más pequeños se divirtieron aprendiendo sobre las especies marinas amenazadas y descubriendo todo lo que pueden hacer para ayudarlas.







Un día repleto de actividades y emociones


Durante toda la mañana, las diversas actividades, exposiciones y talleres tuvieron una elevada participación. En el concurso de figuras de arena las nueve familias participantes construyeron magníficas réplicas de tortugas, delfines, tiburones, ballenas y focas. En la exposición sobre causas de regresión de las especies del Mediterráneo, todos se sorprendían al tener en la mano los objetos contaminantes que han sido extraídos de los estómagos de las tortugas ingresadas en el Centro de Recuperación. En el taller de manualidades, no quedó ni un niño sin su máscara en forma de tiburón, delfín o tortuga. En la mesa de los tiburones, se recogieron más de 1300 firmas para pedir al gobierno que regule la protección de estas especies, en una iniciativa liderada por Shark Alliance, entidad de la que CRAM es miembro. Los buceadores de CRAM Dive Team realizaron una limpieza del fondo marino, y la basura extraída fue expuesta para que todos fueran conscientes del problema de la contaminación marina. Justo al lado, los más pequeños se divertían jugando a ¡pescar basura del mar! Y por supuesto, ¡hubo chocolate caliente para todos!





Todo el mundo esperaba impaciente el momento de la liberación de las seis tortugas, que llegaron a la playa despertando una gran expectación entre los asistentes. Cada una de ellas se colocó en su tanque, mientras esperaba que le llegara su turno. A su alrededor, los niños y niñas que participaron en la liberación escuchaban las explicaciones de los voluntarios. Y llegó el momento de devolverlas al mar. Cada una de ellas fue presentada a todo el mundo y se dio a conocer su historia particular, el porqué tuvo que ser ingresada en el Centro de Recuperación y alguna anécdota de su proceso de recuperación.  Primero fue el turno de Milagros, liberada por las autoridades y luego la siguieron Goku, Oliver, Capitán Barbosa, Pesto y Morodo. Esta última, la tortuga más grande del día (58 quilos) fue liberada por algunos voluntarios y representó para todos un momento muy emotivo, puesto que Morodo ha sido un paciente muy especial en CRAM durante los dos años que ha durado su proceso de recuperación.



Foto Oriol Oliana Membrado




Para todos los asistentes, para el equipo CRAM y para los voluntarios, fue un día repleto de emociones, y en este blog, queremos dar voz a algunas de ellas.


“Sobre la arena se dibujaba el rastro de unas torpes huellas que trataban de recordar un viejo camino casi perdido. Poco a poco, como queriendo no molestar, el mar lamía la orilla, intentando borrar el amargo sabor de las despedidas mientras las olas se llevaban, quizás para siempre, a seis de nuestras amigas. Con cada pequeño paso hacia el horizonte se iban miles de recuerdos, la sensación del trabajo bien hecho y la esperanza de que, algun día, ninguna de ellas deba volver a casa". (Àlex)


“Esperava realment viure un dia especial després de tants dìes de treball i preparació´ perquè tot surtis bé. Però el que no sabia es que seria molt més emotiu del que m'hauria pensat. Ser una de les persones que ajudaven per últim cop a una tortuga a tornar a casa i veure-la arribar al mar i començar a nedar lliurement va a ser increïble, una de les experiències mes maques i inoblidables que he viscut.” (Paola)


 “Molt emocionant”. (Laura)


 “Un día inolvidable. Con una contradicción de sentimientos, por un lado feliz por ver que el trabajo que se realiza en el centro día a día surte efecto, pero a la vez un poco triste por perder el contacto total con las tortugas que se van. Pienso que es una experiencia que todo el mundo que pueda debe vivir, al menos una vez en la vida.” (Judit)


 “Desde el poco tiempo que llevo en CRAM como voluntario debo decir que ha sido una experiencia fantástica y la experiencia del "Torna a casa" ha sido el resultado de tanta dedicación. Un día genial y lleno de emociones personales.” (Boris)







A tod@s, des de la Fundación CRAM: ¡MUCHAS GRACIAS!

martes, 6 de octubre de 2009

SEMANA EUROPEA DEL TIBURÓN - Colabora!

Ya queda menos para la Semana Europea del Tiburón que se celebra del 10 al 18 de Octubre, será una semana con multitud de eventos y actividades por todo Europa para dar a conocer la crítica situación de los tiburones en nuestras aguas así como exponer el papel que la Unión Europea y, sobretodo, España juegan en el declive de estas poblaciones. Este año la campaña de Shark Alliance se centra especialmente en nuestro país ya que somos líderes en capturas (y exportación de aletas a Asia), y como tales deberíamos también liderar en el esfuerzo por una pesca sostenible.

Por este motivo, la Fundación CRAM colabora con Shark Alliance recogiendo firmas para una carta que se mandará al presidente español pidiendo un mayor esfuerzo en la conservación de los tiburones y una gestión pesquera más adecuada. Toda Europa está recogiendo firmas con el fin de mostrar el apoyo social a la conservación de los tiburones y la pesca sostenible.

Una de las mejores formas de colaborar es ayudándonos a llegar al máximo número de personas. Como este año nos centramos en España, debemos informar y sensibilizar a nuestra sociedad sobre el estado de las poblaciones de tiburones y su importancia ecológica; y recoger aquí el máximo número de firmas.

Haz click en la siguiente imagen para poder ver el video que resume los objetivos de la campaña, al final del video aparece un link para poder firmar la petición.


Más información en www.semanaeuropeadeltiburon.es

viernes, 18 de septiembre de 2009

Las redes para tiburones, los verdaderos asesinos del mar

En los años 50, la costa más popular de Sudáfrica se estremeció cuando cinco personas fueron atacadas por tiburones en unos pocos días. Para evitar el pánico entre los veraneantes, las autoridades instalaron redes para tiburones que impedían que estos llegaran a la costa. A lo largo de todo el litoral de Kwazulu-Natal, decenas de redes atrapaban y mataban centenares de tiburones y otros animales cada año. Hoy en día, algunas de estas redes aún están en uso.





En diciembre de 1958, el resort turístico de Margaret fue presa del pánico: en menos de dos semanas 5 personas sufrieron mordeduras de tiburón y pusieron en peligro el turismo, el motor económico de la zona. Las autoridades decidieron tomar cartas en el asunto y después de haber probado infinidad de veces con las cargas de profundidad decidieron implantar un sistema más efectivo para acabar con los tiburones: las redes.





Después de aquel diciembre negro, decenas de municipios de la costa índica de Sudáfrica instalaron redes de unos 200 metros de longitud a unos 400 metros de la costa. Entre 1960 y 1970, la longitud de las redes creció de 2 a 31 quilómetros y su efectividad quedó fuera de toda duda. De 1978 a 1998 las redes atraparon aproximadamente 33.684 grandes tiburones, de los que un 12% fueron liberados en vida.


Entre las especies con mayores capturas figuran el tiburón arenero (Carcharinus obscurus) y los peces martillo (Sphyrna lewini. S. zyagena y S. mokarran), los dos con casi 7.000 capturas. Les siguen el tiburón toro (Carcharias taurus) y el tiburón de puntas negras (Carcharinus limbatus) con 5.000 y 3.000 capturas respectivamente. Además, las redes han afectado a otras muchas especies como la manta gigante (Manta birostris), el tiburón tigre (Galeocerdo cuvier), el tiburón blanco (Carcharodon carcharias) o el tiburón ballena (Rhincodon typus).


Además de tiburones las redes han atrapado a muchas otras especies. Desde 2004 este sistema ha capturado unos 50 tortugas y delfines y 5 ballenas cada año. Debido a la presión social, la organización encargada de la gestión de los tiburones en las costas surafricanas (Natal Shark Board) para reducir las capturas de cetáceos y tortugas y de aquellas especies de tiburones que no son consideradas peligrosas.




En 2007, la entidad empezó a sustituir las redes por sedales con anzuelos, método que ha reducido casi a cero las capturas de otras especies marinas que no sean tiburones. No obstante, estos dispositivos han incrementado exponencialmente la muerte de algunas pequeñas especies de elasmobránqueos como los tiburones areneros. Algunas organizaciones de surfistas han mostrado su preocupación por la efectividad de estos sistemas ya que el uso de cebos puede acabar atrayendo más tiburones a la costa.





La industria del buceo alrededor del tiburón es una de las actividades económicas más rentables de esa zona y está valorada en unos 2 millones de dólares anuales, así que cualquier amenaza para estas especies debe ser tomada en serio. Las redes son culpables de la casi extinción de especies como el tiburón del Zambeze (Carcharinus leucas) y el declive de muchas otras. Hace falta investigar en sistemas como el sónar que permitan compatibilizar el ocio en las playas con la presencia de los grandes depredadores del mar.


Adaptación del artículo de Thomas P. Peshak de Save Our Seas para la revista African Geographic.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Más de 50 calderones aparecen muertos en la Patagonia

Más de 50 calderones negros (Globicephala melas) han sido encontrados muertos en los últimos días en Bahía Bustamante, en la provincia patagónica argentina de Chubut. El varamiento masivo fue detectado el pasado domingo por la técnicos de una empresa de procesamiento de algas que alertaron al Centro Nacional Patagónico (CENCAT). Por el momento, se desconocen las causas de la muerte masiva de calderones; una especie que no habita las costas de Chubut.




Desde el lunes, especialistas del CENCAT recorren los cinco kilómetros donde se han detectado varamientos para determinar la causa de la muerte. Los habitantes de Chibut tratan con especial respeto a los cetáceos, al tratarse del principal atractivo turístico de la región. Cada año, unos 100.000 turistas acuden a Puerto Madryn, en la Península Valdés, para observar el apareamiento de la ballena franca austral (Eubalaena australis) sin necesidad de adentrarse en el mar.




Fuente: Pueblo en línea

lunes, 14 de septiembre de 2009

El documental "The cove" consigue frenar en parte la cacería de pequeños cetáceos en Taiji

El impactante documental "The cove", presentado con gran éxito en el Festival de Cine Independiente de Sundance de este año, ha conseguido una enorme repercusión de la matanza anual de delfines y calderones que cada año se produce en el pueblo de pescadores japonés de Taiji. Gracias al film, este año gran parte de los 100 delfines mulares (Tursiops truncatus) capturados durante la segunda semana de setiembre serán liberados. No obstante, unos 50 calderones (Globicephala melaena) han sido cazados para vender su carne y algunos delfines serán vendidos a acuarios.



La película narra como los pescadores japoneses atraen a los delfines a una cala mediante barras de acero y los cazan en un espacio cerrado que impide su escapada. La carne de delfín es muy apreciada en Japón y este animal ha sido cazado durante centenares de años en el país nipón. La carne de un delfín puede llegar a ser vendida por 500 dólares y su precio puede ser 10 o 20 veces mayor si se vende vivo a un acuario. Otra de las razones que han motivado la suspensión de al cacería ha sido las sospechas de que la carne de estos cetáceos está contaminada y no está en condiciones de ser comercializada.




Fuentes: Sea Shepperd, National Geographic, Save Japan Dolphins

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Las algas invasoras llegan a Cabrera

Los biólogos del Centro de Estudios Avanzados de Blanes han detectado la presencia de tres nuevas especies de algas alóctonas en la isla balear de Cabrera. Se trata de las especies Lophocladia lallemandii, Womersleyella setacea y Caulerpa racemosa; esta última ya fue estudiada por la Fundación CRAM en los fondos marinos de Eivissa y Formentera en el 2008.


Un biólogo del CRAM estudiando el límite de profundidad de la Caulerpa en aguas de Formentera

La primera noticia de estas tres algas en Cabrera tuvo lugar en el 2003, cuando un aficionado alertó de la presencia de especies invasoras. Según el biólogo marino del CSIC, Enrique Ballesteros, las invasoras en Cabrera han tenido un ascenso brutal y luego se han frenado, aunque cada especie sigue su patrón. La Lophocladia lallemandii proviene del Mar Rojo y se distribuye entre los 5 y los 35 metros de profundidad, desplazando a comunidades de algas fotófilas y praderas de Posidonia oceánica. Por otro lado, la Caulerpa racemos es originaria de Australia, desarrolla una mayor biomasa entre los 25 y 50 metros; mientras que la indopacífica Womersleyella setacea aparece siempre por debajo de los 25 metros.


Ejemplar de Caulerpa racemosa

La Posidonia, gracias a su densidad, resiste bien a las tres invasoras ya que són más pequeñas y pierden en competencia por la luz. Al contrario que la nacra (Pinna nobilis), que sufre la incrustación de la Lophocladia sobre sus conchas llegando a provocar su ahogamiento. A la espera de como reacciona todo el ecosistema autóctono, los investigadores han podido observar como la salpa y los erizos comen Caulerpa, lo que puede actuar como un mecanismo de control.

Fuente: El Mundo

martes, 8 de septiembre de 2009

Rescatada una ballena franca glacial en Porstmouth

El pasado viernes, una ballena franca glaciar (Eubalaena glacialis) fue asistida en la localidad estadounidense de Portsmouth (New Hampshire) despúes de haber quedado enmallada en redes y cuerdas de pesca. Se trataba de un ejemplar de 40 toneladas que fue avistado por un pescador que dio el aviso de alarma a los guardacostas.




El equipo de rescate del Centro de Estudios Costeros de Provincetown encontró al animal atrapado en una cuerda sintética que envolvía su mandíbula superior tres veces y arrastrando un pesado aparejo de pesca debajo de su cuerpo. Para proceder al rescate fue necesario la aproximación con una embarcación de 12 metros cuando el ejemplar salía a la superfície para respirar y el uso de una vara de 9 metros con un garfio incrustado en su extremo para cortar la cuerda. Después de 40 minutos de trabajo el equipo de 3 personas consiguió deslizar la cuerda fuera del cuerpo del animal. Este tipo de rescates suponen un gran peligro ya que el animal puede revolverse o colisionar con la embarcación.



Se cree que la población de ballena franca glaciar del Atlántico Occidental se sitúa entorno a los 300 ejemplares y se desconoce si su población se mantiene estable aunque, en estas condiciones, esta especie podría extinguirse en 200 años. Sus principales amenazas son las colisiones con barcos y el enmallamiento con redes de pesca.

Fuente: The Boston Globe